Hay abrazos que se guardan para siempre

En el fútbol se habla mucho de resultados, de partidos y de objetivos cumplidos. Pero detrás de cada proceso también existen personas que dejan huellas profundas por su manera de liderar, de acompañar y de inspirar.

Tuve el privilegio de compartir momentos de trabajo, conversaciones y experiencias que me permitieron conocer de cerca no solo al entrenador, sino también a la persona.

Por eso, querido Gustavo Alfaro, quiero agradecerte por tus palabras, por tu tiempo, por tu generosidad, por tu calidez y por esa cercanía que siempre transmitís a quienes te rodean.

Gracias por recordarnos que los sueños no se alcanzan por casualidad, sino a través del trabajo constante, la convicción, la disciplina y, sobre todo, la humanidad con la que se transita el camino.

Hay enseñanzas que van mucho más allá del fútbol y personas que dejan una marca que permanece en la memoria y en el corazón. Sin dudas, esa es una de ellas.

Gracias, Profe, por la inspiración y por todo lo compartido.

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